domingo, 1 de febrero de 2026

GRACIAS

Yo era escéptico ante la idea de que rezar a alguien pudiera hacer aparecer un objeto. Perdí mi alianza sin saber dónde ni cuándo, y durante un tiempo simplemente asumí que no volvería a verla. Le pedí a una amiga que rezara a San Antonio por mí, no por convicción, sino casi como un gesto simbólico. Desde una mirada racional, no hay evidencia empírica de que una oración provoque, por sí misma, la aparición de algo extraviado, aun así, ¿qué podía perder?

Lo que ocurrió después podrá explicarse sin recurrir a lo sobrenatural pero lo cierto es que la alianza “apareció”, y aunque siempre estuvo allí yo la había perdido y la daba por perdida. Sin embargo, la encontró la hija de una vecina en la acera, y el hecho de que llevara grabado el nombre de mi mujer permitió identificarme.

Para quienes tienen fe, y yo reconozco que no tenía mucha, San Antonio representa la confianza en que no todo depende del control inmediato y que pedir ayuda —aunque sea espiritual— tiene sentido. La coincidencia temporal entre la oración y la aparición del objeto es llamativa, puede parecer simple coincidencia y no demuestra un milagro, pero para mí, como si lo fuera.

Desde una perspectiva racional, la alianza no apareció a causa de la oración, sino por una cadena de hechos ordinarios: alguien la encontró, pudo identificarla gracias al grabado y decidió preguntar. La oración y el hallazgo coincidieron en el tiempo, lo que hace que el suceso resulte significativo, pero esa coincidencia no implica necesariamente una relación causal.

Quizá fuera casualidad, quizá intercesión, pero o cierto y verdad es que mi alianza vuelve a estar en mi dedo y que rezar y dar gracias por ello a San Antonio, a quien rezó porque apareciera y a quién la encontró y me la devolvió, aunque fuera escéptico, es lo que corresponde. GRACIAS.

La oración más conocida y tradicional a San Antonio para encontrar cosas perdidas dice así:

San Antonio bendito,
tú que ayudas a recuperar lo que se ha perdido,
ayúdame a encontrar aquello que no aparece
y que tanta falta me hace.
Devuélveme la calma y la claridad
para hallarlo, si es para bien.
Amén.