martes, 28 de julio de 2009

VACACIONES

Por fin llegaron. Después de un año de espera, llegan así, sin avisar, cargadas de proyectos, que como casi siempre suele ocurrir, al final no se cumplen. El caso es que me pregunta mi mujer: ¿Que planes tienes para este verano?, y yo corto de reflejos le digo que ya veremos como viene, así que ella dice "pues compra pintura" y ya queda arreglado el verano. De todas las maneras yo opino que las vacaciones no son para estar todo el día rascando la barriga, levantándose tarde y acostándose mas tarde aún. Yo las entiendo como un cambio de actividad, así que lo de pintar puede ser una forma de pasar estos días de desconexión de toda la actividad diaria.
Es un tiempo de reencuentros con muchos amigos o conocidos que bien vienen a tu zona o que ves cuando vas a otra parte. Es un momento para conocer sitios, gente nueva y un montón de cosas que se pueden hacer y que al final te das cuenta, que si la desconexión ha sido buena, cuando vuelves sientes que ha disfrutado de las vacaciones, aunque hayas estado trabajando todo el tiempo. A mi me pasa por lo menos.

Intentaré dejar algún día la brocha y pasar al menos un día fuera, para otro cambio de actividad.

martes, 21 de julio de 2009

DE LAS PALABRAS

Hay algunas palabras que cuando las escuchas por primera vez se te quedan grabadas en la memoria sin saber bien porqué. Eso es lo que me pasó a mi cuando escuché la palabra “concupiscencia”. En el contexto que lo explicaba me pareció un poco extraño, así que me fui al diccionario para ver su significado.
Concupiscencia es, ‘en la moral católica, el deseo de los bienes terrenos y, en especial, apetito desordenado de placeres deshonestos’. En su sentido más general y etimológico, concupiscencia es el deseo que el alma siente por lo bueno, no en el sentido del bien moral, sino en el de lo que produce satisfacción; en el uso propio de la teología moral católica, la concupiscencia es un apetito bajo contrario a la razón.
Parece evidentemente lo del dicho, que todo lo bueno o es pecado o engorda.
Desde sus inicios, en el catolicismo se han definido tres enemigos del alma, que son el origen de la concupiscencia, a saber, el mundo, el demonio, y la carne.
El mundo se asocia al poder y el dinero, al demonio todo lo relacionado con el mal, ¿Y a la carne? Pues parece que a esto se le asocia el sexo (siempre que sea algo que no esté autorizado) es decir “no consentirás pensamientos ni deseos impuros”
En mis tiempos te quedabas ciego, o te salían sarpullidos o verrugas, pero simplemente no pasaba nada, es lo que te has perdido nada más, algo que te pide la naturaleza cuando se te disparan las hormonas.
No me extraña que muchos jóvenes se vayan por otros derroteros menos rigurosos, o simplemente “pasen” cuando ven que solo la carne les afecta y ven que el pecado de la lucha de poderes políticos y religiosos está a la orden del día en todos los medios de comunicación, deseosos de ese poder que unos tenían antes y que se lo han arrebatado y de otros manteniendo ese pulso por no ceder. Pero claro, para eso Monseñor Escribá de Balaguer les eximió al decir que el recorrido para la salvación del alma puede hacerse por múltiples caminos, cada uno dentro de su ámbito, su trabajo (el mundo, poder, dinero), y ofrecía el cielo a aquellos que “antes pasará un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre en el cielo”. Seguramente lo interpretaron mal.
Tendremos que separar cuerpo de espíritu y alimentar en su justa medida a cada uno, y no interferir el uno en el otro, que no son opuestos.
Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, y que ambos vivan en paz. El problema es cuando queremos inmiscuir a Dios con el César y el César quiera ser Dios. En el mundo del César lo que hoy es de una manera, mañana puede ser de otra, sin embargo en el mundo de Dios nada cambia, siempre es igual, y si cambia ya no es de Dios, sino del César.
Concupiscencia. Bonita palabra.

lunes, 13 de julio de 2009

LAS ANCLAS EL PASADO

Cuando un barco echa el ancla, busca un buen fondeadero donde pueda permanecer inmóvil ante los avatares del tiempo y de la mar. Cuando leva el ancla, lo hace para buscar nuevos horizontes y nuevas metas que alcanzar.
Hace un par de días estuve con uno de esos ex-compañeros que se han quedado anclados en el pasado. Ya está retirado, pero su mente y su forma de actuar sigue siendo la de hace muchos años atrás, la preponderancia y el creer que se es, cuando en realidad es un pobre diablo desagradable al que todo el mundo temía y no respetaba y del que todos o la gran mayoría huye y gira la cara o cambia de acera para no encontrarse con él. Sin embargo sigue pensando que cuando estaba en activo era buena persona, que todos lo respetaban y que hasta algunos lo adoraban. Pero la realidad es que fue un cabrón de mucho cuidado, que nadie lo quería y que ha dejado un mal recuerdo en todos los que lo conocieron, aunque se vanaglorie de tener ¿cuántos? ¿cuatro amigos?. Piensa que gracias a él somos muchos de mis compañeros lo que somos, cuando en realidad él sería el peor ejemplo a tomar.
Sigue anclado en el pasado, es una persona sin horizontes y sin futuro, viendo pasar las mareas y los temporales desde su fondeadero, y sin vida, pensando solamente que sigue navegando por este mar de la vida, porque su barco se mueve, cuando en realidad son las olas que lo mecen en el mismo sitio en el que se quedó anclado.
“Si yo estuviera” -dice, “te harías el harakiri” -le digo y es que las cosas no son como antes, ahora hay nuevas leyes, nuevas formas de trabajar y nuevas maneras de entender el trabajo, otras formas de compañerismo, donde prima mas el respeto que el miedo.
Yo cuando me retire pienso que quiero que me recuerden como la persona que soy, con mis defectos, y si algo estoy completamente seguro es que solo te van a juzgar por las cosas malas, las buenas no se juzgan. Espero que mi barco no se quede fondeado, sino que busque nuevos horizontes cada mañana, porque esa es la única manera de sentirse vivo cada día.


Hasta que llegue el día en que el viento deje de soplar.

jueves, 9 de julio de 2009

LOS IMPUESTOS

Todos los días 10 hombres se reúnen en un bar para charlar y beber cerveza. La cuenta total de los diez hombres es de 100 €

Acuerdan pagarla de la manera proporcional en que se pagan los impuestos en la sociedad de un país, con lo que la cosa sería más o menos así, según la escala de riqueza e ingresos de cada uno:

Los primeros 4 hombres (los más pobres) no pagan nada.

El 5º paga 1 €.
El 6º paga 3 €.
El 7º paga 7 €.
El 8º paga 12 €.
El 9º paga 18 €.
El 10º (el más rico) paga 59 €.

A partir de entonces, todos se divertían y mantenían este acuerdo entre ellos, hasta que, un día, el dueño del bar les metió en un problema: "Ya que ustedes son tan buenos clientes," les dijo, Les voy a reducir el costo de sus cervezas diarias en 20 €. Los tragos desde ahora costarán 80 €."

El grupo, sin embargo, planteó seguir pagando la cuenta en la misma proporción que lo hacían antes.

Los cuatro primeros siguieron bebiendo gratis; la rebaja no les afectaba en absoluto.

¿Pero qué pasaba con los otros seis bebedores, los que realmente abonan la cuenta? ¿Cómo debían repartir los 20 € de rebaja de manera que cada uno
recibiese una porción justa?

Calcularon que los 20 € divididos entre 6 eran 3,33 €, pero, si restaban eso de la porción de cada uno, entonces el 5º y 6º hombre estarían cobrando para beber, ya que el 5º pagaba antes 1 € y el 6º 3 €. Entonces el barman sugirió que sería justo reducir la cuenta de cada uno por, aproximadamente, la misma proporción, y procedió a calcular la cantidad que cada uno debería pagar.

El 5º bebedor, lo mismo que los cuatro primeros, no pagaría nada: (100% de ahorro).
El 6º pagaría ahora 2 € en lugar de 3 €: ( ahorro 33%)
El 7º pagaría 5 € en lugar de 7 €: ( ahorro 28%).
El 8º pagaría 9 € en lugar de 12 €: ( ahorro 25%).
El 9º pagaría 14 € en lugar de 18 €: ( ahorro 22%).
El 10º pagaría 49 € en lugar de 59 €:( ahorro 16%).

Cada uno de los seis pagadores estaba ahora en una situación mejor que antes: los primeros cuatros bebedores seguían bebiendo gratis y un quinto también.

Pero, una vez fuera del bar, comenzaron a comparar lo que estaban ahorrando.

"Yo sólo recibí un euro de los 20 € ahorrados," dijo el 6º hombre: señaló al 10º bebedor diciendo "Pero él recibió 10 €"

"Sí, es correcto," dijo el 5º hombre. "Yo también sólo ahorré 1 €; es injusto que él reciba diez veces más que yo."

"Verdad!!" , exclamó el 7º hombre. "¿Por qué recibe él 10 € de rebaja cuando yo recibo sólo 2 €? Los ricos siempre reciben los mayores beneficios!"

"Un momento!", gritaron los cuatro primeros al mismo tiempo. "Nosotros no hemos recibido nada de nada. El sistema explota a los pobres!"

Los nueve hombres rodearon al 10º y le dieron una paliza.

La noche siguiente el 10º hombre no acudió a beber, de modo que los nueve se sentaron y bebieron sus cervezas sin él. Pero a la hora de pagar la cuenta descubrieron algo inquietante:

Entre todos ellos no juntaban el dinero para pagar ni siquiera LA MITAD de la cuenta.

Y así es, amigos y amigas, periodistas y profesores universitarios, gremialistas y asalariados, profesionales y gente de la calle, la manera en que funciona el sistema de impuestos. La gente que paga los impuestos más altos son los que se benefician más de una reducción de impuestos. Póngales impuestos muy altos, atáquenlos por ser ricos, y lo más probable es que no aparezcan nunca más. De hecho, es casi seguro que comenzarán a beber en algún bar en el extranjero donde la atmósfera es algo más amigable.

Moraleja: "El problema con el socialismo es que eventualmente uno termina quedándose sin el dinero de la otra gente."

Para quienes comprenden, no es necesaria una explicación.

jueves, 2 de julio de 2009

CUMPLIR LOS CINCUENTA Y DOS

Hoy no es un día cualquiera. Hace cincuenta y dos primaveras que vi la luz de este maravilloso mundo. Hoy no me acuerdo de ese gran día (era muy pequeño), pero seguro que alguien si se acuerda, mi padre, que a sus ochenta y pico de años tiene esa facultad de acordarse de hijos, nietos y demás familiares y que contadas veces se le ha pasado esa llamada para felicitarme.

¿Que se siente cuando llega un momento así? Como diría Plinio, nostalgia. ¿De qué? De todo y de nada, nostalgia de haber sido y de no haber sido, de haber hecho y de dejar de hacer, de tantas y tantas cosas, de toda una vida vivida y por vivir. Y no es que me moleste cumplir años, todo lo contrario. Según dijo García Márquez, "la vida no es lo que uno vivió, sino la que uno recuerda y cómo la recuerda para contarla", y la verdad que recuerdos muchos, y si algo me han enseñado estos años es que la vida hay que vivirla siempre, que siempre nos queda una vida por delante, seguramente buena.
Todo momento de la vida tiene su forma y su valor. Cuando uno es joven (siempre se es joven) de edad, nos comemos el mundo, no tenemos miedo a nada (tampoco tenemos nada que perder), vemos las cosas desde perspectivas donde nada parece que va a ocurrirnos. Lástima que muchos no puedan recordarlo. A medida que la rueda de la vida circula a través de carreteras unas veces recién asfaltadas, otras por malas, vamos adquiriendo esa experiencia para hacernos ver que las cosas no siempre son como las veíamos antes, nos vamos haciendo mas conservadores, será que entonces tenemos algo que conservar (familia, casa, etc), generalmente no estamos solos, tenemos algo por lo que luchar, algo que realmente es nuestro y que debemos proteger, aunque muchas veces el valor protegido no se de cuenta de ello.


Cuando se llega a los cincuenta y dos, se llega y ya está, no pasa nada. Simplemente se ha vivido un poco mas, con un recuerdo mas para contar.



Va por mi padre.