domingo, 15 de julio de 2018

EVA


Marzo de 1937. Mientras la Guerra Civil sigue su trágico curso, una nueva misión lleva a Lorenzo Falcó hasta Tánger, turbulenta encrucijada de espías, tráficos ilícitos y conspiraciones, con el encargo de conseguir que el capitán de un barco cargado con oro del Banco de España cambie de bandera. Espías nacionales, republicanos y soviéticos, hombres y mujeres, se enfrentan en una guerra oscura y sucia en la que acabarán regresando peligrosos fantasmas del pasado.

«No me tengas por una de esas burguesitas perdidas entre las filas obreras. Soy una agente soviética, y tus criminales jefes fascistas podrían pedirte cuentas.»

Buena continuación de la primera novela donde plasma perfectamente el ambiente de esa época y nos ayuda a entender gran parte de lo que pasó en España. Los mismos personajes que se entrecruzan en Tánger donde se desarrolla casi en su totalidad la novela con una trama de intrigas, donde ninguno de los bandos es realmente bueno y mantiene el interés hasta el muy previsible final.

«Bien documentado y perfectamente trazado, Falcó refleja las muchas habilidades narrativas del autor […]. El lector queda atrapado hasta el final, a la espera de nuevas sorpresas.» Martin Beagles, The Times Literary Supplement


martes, 27 de marzo de 2018

EL CASTILLO



El castillo es una novela de ficción histórica donde se narra la construcción de la mejor fortaleza de la época románica en España: el castillo de Loarre. Fue construido en los momentos más peligrosos de la reconquista y sufrió una serie de ampliaciones posteriores. 

Entre la Tierra Llana y el Pirineo aragonés se encuentra el monumento militar románico más importante de Europa: el castillo-abadía de Loarre, una fortaleza impresionante, construida cuando esa zona era una peligrosa tierra de frontera. ¿Cómo se edificó? ¿Quién logró tal hazaña? Todo comenzó cuando un aguerrido monarca, el rey Sancho III el Mayor, decidió levantar una fortificación en una recóndita sierra, poco poblada y desde la que se podía avistar al enemigo musulmán a diez kilómetros de distancia. Y con la promesa de un futuro mejor, atrajo a un grupo de hombres y mujeres para quienes la supervivencia era una heroicidad cotidiana. Entre ellos, un maestro de obras lombardo; Juan el carpintero y su hijo Fortún; Ava la arquera; Javierre, un muchacho cuya ambición creció a la par que el castillo; y un sacerdote fiel al viejo rito hispánico, acompañado de la inteligente y misteriosa Eneca. Y con sus escasos medios y conocimientos, lograron superar las limitaciones que les imponían la ignorancia y el poder hasta culminar la fortaleza religiosa y militar desde la que se gestó uno de los más importantes reinos medievales, clave de la Reconquista. Esta es su epopeya. 

Todo comienza a finales del 1027 en el castillo de Xabier donde la pequeña Eneca hija del tenente de la fortaleza es la única superviviente al lograr huir del asedio que padeció el castillo. Por esas mismas fechas el Rey Sancho III de Navarra, primer monarca que logra unificar los reinos cristianos del norte, decide encargarle a un maestro lombardo la construcción de un complejo que se prolongase en la eternidad, un castillo poderoso e inexpugnable resistente a los asedios musulmanes. Se decidió ubicar la edificación en Loarre. El casillo sería una potente máquina de guerra que no solo debería servir como defensa de la frontera, sino también para expandirla frente a los musulmanes. 

La construcción del castillo se convierte en el aglutinador de una serie de personajes tanto reales como ficticios muy dispares, cuyas vidas se entrelazarán a lo largo de la narración. 

En resumen, un libro recomendable para los aficionados al arte y la arquitectura y para cualquiera que se quiera sumergir en los entresijos del medievo.

viernes, 9 de febrero de 2018

EL ANGEL PERDIDO



Javier Sierra nos sumerge con este thriller en un mundo de historia, magia, tecnologías ancestrales y ciencia de vanguardia bien documentado sobre todo en la mitología y hechos científicos pero con errores geográficos de la geografía española.
La trama desde el principio tenía buena pinta, comenzaba en Santiago de Compostela pasando por Noia hasta Turquía pero, a medida  avanzas en la lectura, te das cuenta de que el argumento resulta demasiado rocambolesco y poco creíble con personajes que no aportan nada, que sobran y con fantasías e inexactitudes. El "Sirena de Lalín" difícilmente podía ir cargado de lampreas y bacalaos por las costas gallegas. La lamprea es un pescado de rio y el bacalao se pesca en el Norte del Atlántico. Dice que el Sirena de Lalín estaba averiado a tres millas de Noia, frente a la costa viguesa. Entre la Ría de Noia y la de Vigo, están las Rias de Villagarcía y la de Pontevedra, a varias horas de distancia en barco.
Todo empieza en la Catedral de Santiago de Compostela cuando Julia Álvarez se encuentra trabajando en la restauración del Pórtico de la Gloria. Un extraño irrumpe en el templo y se dirige a ella en una lengua desconocida, pero un tiroteo frustrará su encuentro y el intruso huirá. El hombre que ha disparado se presenta entonces a Julia como un agente de la Agencia Nacional de Seguridad de los Estados Unidos que ha sido enviado a España para esclarecer el secuestro de su marido, Martín, desaparecido cerca de la frontera entre Turquía e Irán. Allí mismo le advertirá que también su vida corre peligro.
Durante las horas siguientes, Julia se verá envuelta en la búsqueda de dos antiguas piedras que al parecer son permiten el contacto con seres sobrenaturales y por las que están interesados desde una secta oriental hasta el presidente de los Estados Unidos y que son la clave para rescatar a su esposo. Son dos minerales únicos, llamados adamantas, que pertenecieron a un matemático y astrólogo de la corte de Isabel I de Inglaterra que dedicó buena parte de su vida a investigar las posibilidades de comunicarse con los ángeles, y que Julia y Martin recibieron como regalo de boda cinco años atrás. En medio de esta lucha internacional por hacerse con su control, Julia Álvarez irá comprendiendo aspectos de la personalidad de su marido que hasta ahora desconocía y que podrían determinar el destino de la humanidad.
Desde Santiago se iniciará un vertiginoso viaje que conducirá a Julia de una pista a otra, sorteando peligros y descifrando mensajes ocultos en marcas de cantería, lápidas legendarias y cábalas fonéticas, que se entremezclarán con mitos y creencias tan antiguas como el Diluvio Universal. Esta aventura culminará en lo alto del monte Ararat, arrastrando a Julia a una trampa urdida por aquellos en quienes más confiaba y que la obligará a enfrentarse a aquello que más teme.


lunes, 5 de febrero de 2018

HISTORIA DE LAS COSAS

EL COLGANTE
Él se llamaba Matías y ella Luisa. Fueron a la feria medieval de Caminha en Portugal  y en un puesto de antigüedades Matías le compró un colgante como regalo de aniversario, pues en fechas próximas estarían de celebración.  No era gran cosa, porque la economía no estaba para muchos gastos. Se trataba de un gran cristal a modo de óvalo muy transparente engarzado en un arco de metal dorado y una argolla plana color plateado con cristales pequeñitos a modo de imitación de diamantes.  Sintió la necesidad de ponérselo.  Comieron en uno de los muchos puestos de comidas y siguieron paseando por la feria. Al pasar por uno de esos puestos en los que leen las manos y te echan las cartas, el adivino se quedó mirando el colgante y llamó. Tomó las manos de Luisa y le dijo: “Este colgante te acompañará toda tu vida, que será corta y después acompañará  a tu marido hasta que él vuelva encontrarte durante un eclipse de luna llena”. Se asustaron, pero al cabo de un rato, comenzaron a reír porque a fin de cuentas ellos no creían en esas cosas.
Pasaron unos meses desde aquello, cuando Luisa enfermó.  Le dieron pocas esperanzas. Tenía una enfermedad terminal. Poco a poco fue apagándose y tres meses más tarde, falleció.
Matías recordó entonces las palabras del adivino portugués, y al mirar el colgante que llevaba Luisa, observó atónito como la piedra que era transparente se había vuelto opaca. Era como si el alma de Luisa hubiera pasado al cristal. Lo recogió y lo guardó durante el resto de su vida porque sentía en el la  presencia de Luisa.

Cuando falleció Matías, sus herederos se desprendieron del colgante y por las cosas del azar este cristal llegó a mis manos y su historia. El cristal sigue opaco, lo que quiere decir que Matías no ha encontrado a Luisa y que durante los eclipses el colgante estaba oculto y no veía la luz de la luna. Yo, que tampoco me creo esas historias,  por si acaso, cuando haya eclipse de luna llena la pondré a la luz de la luna, para que el alma de Luisa pueda reunirse con Matías por siempre.

domingo, 10 de septiembre de 2017

CUMPLIENDO CON LA TRADICIÓN



Como cada año por estas fechas en la festividad de la Virgen de los Liñares se cumple la tradición de bajar a San Miguel, patrono de la parroquia a la capilla de la Virgen, separadas un kilómetro más o menos. Ya había comentado en otra entrada que es “tradición” ponerle un cigarro al demonio que pisa San Miguel mientras se hace un descanso y se incorpora una segunda banda de música, lo que ha generado mucha polémica durante unos años atrás, dado que al párroco no le gustaba, por lo que cada año era más la expectación por ver lo que pasaba. Estos últimos años la enfermedad del párroco le impedía acompañar a la imagen de San Miguel, por lo que los del cigarro disfrutaban ya que no había nadie que se lo impidiese. El año pasado falleció. La suerte (o el obispado) quiso que nos mandaran pronto un párroco nuevo, por tanto nueva forma de pensar, nuevas formas de hacer y de trabajar.

Como era su primera fiesta de La Virgen en la parroquia, quiso saber qué cosas se hacían y cómo se hacían. Cuando le comenté lo de historia del cigarro y de la polémica que se formaba a su alrededor, concluyó: “PUES ESTE AÑO BAJA CON UN PURO Y SE LO PONGO YO”.

Efectivamente, bajó San Miguel pisando al demonio con su cigarro ya desde la iglesia (no llevaba puro) y cuando los de costumbre quisieron llegar a ponerle el cigarro, se llevaron un chasco y se acabó la polémica. Todo siguió según los cánones previstos, sin jaleo, sin aplausos y sin tonterías. 
Seguro que ahora cada año, al no haber problemática, irá menos gente pero casi seguro que  más personas.